La realidad virtual y aumentada son dos tecnologías que han dado mucho que hablar durante los últimos años. Si bien la realidad virtual aún necesita mucha madurez para ofrecer buena experiencia en móviles (a día de hoy solo tenemos una experiencia decente en ordenadores de gama alta), los beneficios de la realidad aumentada si se encuentran más inmediatos para el usuario de a pie.

La primera vez que oímos hablar de la realidad aumentada para un uso práctico fue con las Google Goggles. Esta aplicación tenía varios usos, pero sin duda el más interesante era que con la cámara del móvil era capaz de identificar y resolver Sudokus en cuestión de segundos. En los últimos años ha habido otros usos muy interesantes, como la posibilidad de traducir textos con la cámara.

Conforme avanza la tecnología, tenemos procesadores más capaces y cámaras capaz de captar más información, y las cámaras dobles son responsables de que la realidad aumentada nos pueda ofrecer incluso más. A pesar de que ARCore funciona a día de hoy con móviles con cámara individual, el hecho de que la mayoría de móviles de gama alta tengan doble sensor fotográfico hace que sea más fácil medir distancias, una característica crítica para el futuro de la realidad aumentada. Incluso Qualcomm está experimentando con tres sensores a la hora de medir distancias.

Un presente apasionante, un futuro prometedor

Ejemplos muy interesantes que hemos visto estos últimos meses son la posibilidad de poder “cambiar la decoración” de nuestra casa desde el móvil (permitiéndonos saber como quedará la reforma del salón para la que llevamos meses ahorrando) o incluso conocer el aspecto e ingredientes de la hamburguesa que nos vamos a comer. Otra herramienta que nos ha gustado mucho es la de poder medir distancias con el móvil (en ARKit de Apple funciona realmente bien).

El futuro es incluso mejor, ya que por ejemplo podremos utilizar nuestro móvil para montar los muebles (viendo a través del móvil que piezas colocar). A nivel industrial este tipo de aplicaciones será muy importante, ya que un operario o mecánico tendrá acceso a millones de guías de reparación mucho más fáciles de entender. Toda información que se pueda proyectar para ayudarnos estará al alcance de nuestra mano (como Internet) pero nos ahorraremos el tedioso paso de buscar la información, ya que la cámara lo hará por nosotros.

Realidad aumentada y asistentes virtuales, la combinación perfecta

Por otro lado, la inteligencia artificial y el aprendizaje computacional son piezas clave para la evolución de la realidad aumentada. Ya vimos en el Google I/O como Google lanzó un sucesor de las Google Goggles, el cual era capaz de reconocer ubicaciones y mostrar información, o incluso introducir en nuestro móvil la contraseña de nuestro WiFi.

Todo esto es posible gracias al reconocimiento de imágenes, una característica que la gran inteligencia artificial de Google lleva mejorando año tras año. Reconocer con una gran precisión un objeto complejo en una imagen es el paso que era necesario para que la realidad aumentada de un salto de calidad, pero no será el único.

Otra inteligencia artificial que tiene mucho que ofrecer es la de los asistentes virtuales. Google Assistant ya es capaz de respondernos a preguntas basadas en el contexto, pero creemos que el momento en el que se convertirá en un asistente de calidad será el momento en el que se integre con la realidad aumentada.

maginad que vemos el anuncio de una película en la calle. Abrimos la aplicación de cámara y apuntamos en la imagen. De repente aparece un botón flotante preguntándonos si queremos comprar las entradas de cine. O que tomamos una fotografía a un producto del supermercado y en una imagen aparezca la información nutricional y precios en cada tienda, o incluso la posibilidad de comprarlo online.

Las posibilidades de la realidad aumentada para mejorar nuestra comodidad son inmensas. Que los asistentes tengan acceso a la realidad aumentada también nos hace temer por unos anuncios aún más intrusivos en nuestra vida.

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