Gatos, perros, peces y hasta hámsters. No importa el tamaño ni la especie, porque desde el primer momento en que los vemos se convierten en nuestros mejores amigos. Pero tener mascotas no solo nos llena de alegrías: también trae muchos beneficios para la salud. Aquí te contamos algunos de ellos.

Ayudan a combatir la depresión

Los sentimientos de soledad tan típicos de la depresión disminuyen cuando tenemos compañía, sea humana o no. Y cuando se trata de compartir nuestra vida con una mascota, lo que ocurre solo se puede describir como ¡un amor incondicional! Además, saber que dependen de nosotros, nos hace sentir valorados. Muchos pacientes con depresión experimentan mejorías luego de adoptar un animal y no es raro que se aconseje como parte de una terapia integral.

Vuelven más responsables a nuestros niños

Si alguna vez has visto a un niño cuidar a su mascota, sabrás de qué hablamos. ¡Nada como ponerlos a cargo de un perro o un gato para que los más pequeños aprendan a ser responsables! Es una excelente manera de ayudarlos a desarrollar la paciencia, la capacidad de cuidar de otros y la sensibilidad.

Fortalecen las defensas

¿Sabías que los bebés que durante su primer año de vida tuvieron contacto con mascotas sufren de menos alergias? Además de marcar el comienzo de una amistad entrañable, pasar los primeros meses con animales ayuda a los más pequeños a desarrollar sus defensas.

Nos permiten conectarnos mejor con los demás

Estar atento a las necesidades de un ser vivo, aprender a conocer sus gustos, alimentarlo, llevarlo al veterinario y pasar tiempo con él todos los días nos vuelve más empáticos y receptivos, y estas cualidades luego se trasladan a las relaciones interpersonales. También nos vuelve más comunicativos y sociables, ya que nos lleva a interactuar con otros dueños de mascotas en espacios públicos, por ejemplo.

Disminuyen el riesgo cardíaco

Un estudio de la American Heart Association estableció que las mascotas pueden disminuir el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca. Sacar a pasear a un perro por ejemplo, eleva los niveles de energía, mejora la salud cardiovascular y nos ayuda a mantenernos oxigenados. Las personas que cuidan animales tienden a mantener su peso corporal estable y la presión arterial controlada.

Reducen el estrés y nos hace más felices

Mirar a un perro a los ojos libera oxitocina, una hormona que produce bienestar, baja la presión y reduce el estrés, y el ronroneo de los gatos nos relaja, pero esto es solo el comienzo. La Universidad Commonwealth de Virginia realizó un programa llamado Paws For Stress (“patas por el estrés”), que midió los resultados de acariciar perros durante un período de tiempo y jugar con ellos. Del estudio participaron cerca de mil personas, cuyos niveles de estrés disminuyeron notablemente después del contacto con los animales. Es que la ciencia respalda eso que todos sabemos intuitivamente: ¡tener mascotas nos hace bien!

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