DIARIO LA REPÚBLICA HONDURAS
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Al rescate de la República perdida por Rodolfo Pastor

Desde sus antiguos orígenes greco-romanos, el concepto de la república, “la cosa pública”, ha evolucionado con los tiempos, asumiendo distintas formas y adaptándose a las modas, a la modernidad. Pero a pesar de los vaivenes, de los ritmos erráticos de la humanidad y los incesantes ciclos de progreso y retroceso que marcan el desarrollo de nuestras sociedades, las raíces de la república siguen siendo las mismas. Mas allá de interpretaciones ideológicas y distorsiones diversas, la república radica en la idea fundamental de la soberanía popular en el ejercicio del poder, la libertad colectiva, la garantía de justicia, el requisito ineludible de la igualdad y el servicio transparente al bien común.

El contraste con la tiranía que hoy se impone sobre las ruinas de la República de Honduras no podría ser mas claro y trágico. El régimen hoy instalado en el poder, a fuerza de fusiles, fraude y destrucción de la democracia, no se rige ni por un mínimo de esencia republicana. Quienes hoy controlan el aparato estatal lo hacen precisamente en contra de la voluntad popular, negando el derecho del ciudadano a decidir, condenándolo al capricho de una clica corrupta que utiliza el poder para imponer sus intereses y proteger su privilegio.

Honduras es hoy un país sumido en una crisis crónica y profunda. Se han agudizado los problemas estructurales que históricamente han afligido a la nación; la pobreza, la desigualdad, la violencia que reproducen y la corrupción que animan. Pero enfrentan hoy los hondureños retos mas bien coyunturales, como la acelerada descomposición de la democracia, el abuso sistemático de los derechos humanos, el despojo de los recursos de las comunidades mediante concesiones a granel y la turbia privatización de los bienes y servicios públicos.

La falta de oportunidades, empleos, créditos e inversión se suman a la inflación, el endeudamiento desmedido, la baja productividad y la inseguridad en todas sus dimensiones. Afligen mas que nunca el hambre de miles, la miseria de millones y la amenaza constante a las libertades y la vida de todos. Los servicios públicos mas básicos han colapsado, producto del grotesco saqueo y la mala administración. El hondureño no tiene acceso a salud o educación de calidad, vivienda digna, agua limpia y saneamiento. Se violan a diario sus derechos mas elementales. Escapan por miles, desplazados, buscando refugio para sobrevivir. ¿Cómo llegamos aquí?

El rompimiento del orden constitucional provocado con el golpe de Estado de 2009 resultó en un vacío de poder legítimo que permitió que, al calor de la brutal represión del régimen de facto, se comenzara un proceso acelerado de cooptación de las instituciones. Se desplazó cualquier atisbo de estado de derecho y se procedió a utilizar la ley como instrumento del poder. Se criminalizó a la resistencia, se persiguió a la oposición y se aseguró la impunidad del delito cometido. La militarización se convirtió en la prioridad de un régimen que necesitaría la fuerza de las armas para asegurar su control. Las arcas del Estado se convirtieron en botín abierto para el enriquecimiento ilícito, la compra de voluntades y silencios. La propaganda y el soborno en el método predilecto del usurpador. No hubo necesidad de escrúpulos o ética, y la violencia reemplazó a la razón.

Con el aval imperial y el negocio asegurado de los socios, se construyó y consolidó un nuevo régimen, una mafia en el poder. Así se hicieron de la república, manipulando lo que quedó del antiguo orden para justificar concentración de poder y de riqueza. Haciendo a un lado con cinismo cualquier señalamiento, desestimando la denuncia y castigando la protesta. Se creyeron dueños y señores, mandamases entre sus secuaces, explotadores de un pueblo cada vez mas maltratado. Burlándose de lo que quedó de dignidad tras los escándalos, los desvíos, los fraudes, las marchas y las gaseadas. ¿Quién les podía decir que basta? #FueraJOH, si ellos tienen las arcas y las armas, el guiño del norte y la colaboración cómplice de medios, alto clero, gran empresa, milicos. Hegemonía.

Más se equivocan quienes creen que la fortuna sonríe siempre. Con su abuso y desgobierno han sembrado las semillas de su propio fin. La dictadura va a caer, los responsables del atropello, del saqueo, rendirán cuentas a un pueblo bravo. El ciclo de la contra-hegemonía es tan inevitable como la trayectoria del largo arco de la justicia que anunciaba el Doctor King. Comienzan a notarse grietas en la estructura de poder corrupto que sostiene al tirano y su séquito. Cada vez queda mas solo el que ha dado cara a un sistema perverso que se sostiene a base de exclusión, explotación y opresión.

El llamado es inequívoco, a la unión, a la insurrección. A dejar de lado las diferencias que nos separan y establecer parámetros mínimos para construir cuanto antes una coalición de fuerzas que nos permita desde la oposición detener al dictador y rescatar a la república. No tenemos que estar de acuerdo en todo, eso seria incluso sospechoso, poco saludable. Pero debemos entender la urgencia, la prioridad absoluta. Y actuar. Lo demás es distracción, división, colaboracionismo o cinismo. Y entonces, juntos emprenderemos el largo y complejo camino en la construcción de una república justa, incluyente, prospera y en paz.

Rodolfo Pastor de Maria y Campos

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