DIARIO LA REPÚBLICA HONDURAS
Columna

LA DEMOCRATIZACIÓN DE LAS INVERSIONES. Columna Por Eduardo Facussé.

Honduras tiene grandes oportunidades para potenciar su desarrollo económico.  La oportunidad más grande y clara para nuestro país en este campo es la democratización de las inversiones.  La esperanza para que existan cambios positivos de gran magnitud en nuestro país, pasa a través de procesos progresistas de inversión más que por los procesos políticos que repetidamente han fracasado.  Los procesos de inversión incluyente como el que se propone a continuación traerá eventualmente los cambios necesarios en la arena política como ha sucedido en otros países desarrollados.

¿Qué significa democratizar las inversiones?  Es brindar acceso a micro, pequeños y medianos inversionistas nacionales a los grandes proyectos concesionados de nuestro país, para que todos puedan participar de estas oportunidades que brindan mayores rendimientos, para que exista mayor transparencia en los procesos concesionarios y para darle mayor dinámica y velocidad al crecimiento de la economía nacional.  Las concesiones son sobre patrimonios nacionales donde todos debemos tener interés que se operen y se administren adecuadamente, tales como carreteras, puertos, aeropuertos y cualquier otro donde el estado otorgue concesión por un tiempo determinado sobre un bien público.

Proponemos que sobre todos los proyectos donde el estado concesione o haya concesionado un bien de dominio público, se estructure un mecanismo de inversión  minoritaria donde el promotor esté obligado a poner a disposición de venta una participación accionaria de un 25% de la concesión aprobada. El mecanismo de venta e inversión pudiera ser un fideicomiso que administre y regule estos inversionistas pequeños y medianos por distintas razones – lavado, testaferros, limitar la participación máxima y otros males que pudieran distorsionar este modelo-.  Los inversionistas pequeños tendrían oportunidad de comprar a precio de mercado las participaciones minoritarias del proyecto a través de estos fideicomisos y participar de los beneficios del mismo. Los bancos a través de la bolsa de valores pudieran realizar ofertas de venta como lo hacen hoy día con los bonos bancarios. El promotor del proyecto mantendría siempre un control accionario mayoritario del mismo al retener el 75%, alejando cualquier duda sobre su control administrativo y operativo. Al mismo tiempo, el promotor recibiría el beneficio de administrar un proyecto con una relación deuda/capital más baja y existiría un modelo financiero con menos riesgo para los que pudieran financiar el mismo. Para todos los participantes hay beneficios financieros claros.

Una pregunta importante que debemos hacernos es la siguiente:  ¿está preparada la gran empresa privada para compartir con pequeños y medianos en la inversión de estos grandes proyectos concesionados de manera minoritaria? Pensamos que la respuesta debería ser positiva dado que los proyectos por desarrollarse en nuestro país son muchos y más bien hace falta capital para llevar a cabo los mismos.  El capital liberado por la estructuración de estos fideicomisos minoritarios en los proyectos concesionados ya existentes, forzará que se busquen nuevos proyectos a desarrollarse para invertir estos excedentes. La gran empresa debe mostrar flexibilidad para vender a precio de mercado estas participaciones minoritarias. Al tener miles de personas con rendimientos mejores que los que brinda el sistema bancario, se obtendrá una mejor distribución de ingresos en el país, lo que inevitablemente traerá mayor desarrollo y bienestar.  El efecto es multiplicador. Se crearía una especie de bolsa pública de valores sobre estas participaciones accionarias que seguramente excederá el valor nominal de las mismas, creando un mejor abanico de opciones financieras para el micro, pequeño y mediano inversor.

Finalmente llegamos al punto de mayor relevancia en esta propuesta:  La transparencia. Siendo proyectos sobre concesiones de bienes de dominio público y teniendo accionistas terceros minoritarios, resulta imperativo que estos proyectos operen con total transparencia.  Me refiero a la publicación de estados financieros trimestrales como lo hacen los bancos para que los accionistas y la población en general puedan valorar la administración de estos proyectos y sus beneficios.  La población debería contar con el derecho de conocer la salud financiera de estos proyectos pues son parte del patrimonio nacional. Lo anterior traerá mayor credibilidad al país y alejaría los fantasmas de corrupción y favoritismo que hoy están latentes.  

Honduras necesita moverse hacia una economía más incluyente si desea un desarrollo de gran magnitud y con equidad para toda su población.  Si bien, Honduras no está lista para una bolsa pública de valores como las tienen en los países desarrollados, este planteamiento sería un gran paso para encaminarnos hacia una economía más justa y de mayor bienestar.  Un modelo incluyente en la parte económica, inevitablemente traerá un modelo incluyente en la parte política. Se ha intentado infructuosamente cambiar muchas veces la parte política pensando que esto traerá el cambio económico.  Hacemos un llamado al gobierno y las autoridades empresariales para buscar la viabilidad de este modelo que la república tanto necesita.

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