DIARIO LA REPÚBLICA HONDURAS
Columna

TIEMPO DE EMPRENDER Por: Nelson Mairena

Hace un par de años, recuerdo que en una reunión en la que me tocó brindar un charla de motivación  para un grupo de jóvenes algunos estudiantes universitarios y otros egresados universitarios, tuve la oportunidad de conocer a un joven en particular, que al finalizar la conferencia me abordó con gran entusiasmo para contarme que él tenía una habilidad innata para la comunicación y que le encantaría iniciar su propio emprendimiento montando una academia de liderazgo y motivación para jóvenes como él que se encuentran deseosos de realizar emprendimientos que impactaran vidas y que les permitieran hacer realidad su sueños.  Hace aproximadamente un mes, recibí la agradable llamada de este jóven quien me invitó a degustar de una humeante taza de café y ponernos al día de lo sucedido en su emprendimiento.

Asistí al encuentro y comenzó nuestra conversación. Me comentó que en efecto inició su empresa y ha generado siete empleos directos y 3 indirectos, sin embargo ha sufrido altos y bajos en su emprendimiento. Le pregunté si en la actualidad aun su empresa estaba abierta al Público y me comentó que si lo estaba. Sin embargo, que actualmente estaba analizando la posibilidad de cerrarla en virtud de altos costos de alquileres, altos costos de energía, alta carga tributaria y precios bajísimos que ofrecía al público en vista que su servicio era considerado como “un lujo”, que las empresas a quienes se les prestaba el servicio, no podían costear por el momento. Platicamos un rato más y luego nos despedimos.

Sin embargo que el encuentro fue ameno, estas dificultades contra las que luchaba y que lo orillan a tomar la decisión de cerrar su empresa me dejó bastante pensativo. Actualmente estamos viviendo momentos difíciles frente a la empleabilidad, generación de negocios, nuevos emprendimientos y esta persona que aporta su grano de arena en mejorar estas condiciones. Mi amigo, pasó de ser una persona llena de esperanza y ganas de triunfar, a una persona que en un lapso de cinco años  lucía vencido frente a un sistema que más allá de aportar facilidades para lograr el éxito y mejorar las condiciones de sus colaboradores, asfixiaba desde su génesis su intento de salir adelante.

Frente a lo anterior, es imperativo que nuestras autoridades reconozcan que la generación de empleos que conllevan al desarrollo de la persona humana, que vale la pena destacar, es el fin supremo del estado, sólo se podrá lograr si se incentiva la generación de emprendimientos en todas las escalas.

Otorgar los incentivos fiscales adecuados, regular los altos costos de energía eléctrica, eficientar la emisión de permisos, en fin generar aquellas condiciones que motive el emprendimiento será dar un paso firme e importante hacia la consolidación del capital nacional a través de la micro pequeña y mediana empresa que es la que emplea un gran porcentaje de la población hondureña.

No es aceptable que en los presupuestos de estos emprendedores y pequeños empresarios, el nefasto “impuesto de guerra” goce de su propio renglón cuando el estado se ha llenado las bolsas de dineros recolectados a través de diferentes “tasón de seguridad” que no obtienen los resultados esperados en esta lucha.

Es momento de buscar las soluciones prácticas a los problemas que nos abaten no de hoy ni de ayer, sino que desde hace décadas y que al día de hoy, suponen una amenaza real a una nueva generación que en su genuino y correcto interés de mejorar sus condiciones de vida y la de sus colaboradores se ve frustrada por malas o inexistentes políticas que incentiven el desarrollo económico de nuestro país. Debemos comprender, que hoy más que nunca este es el tiempo de emprender.

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