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«Honduras, Por Dónde Comenzamos» por Aníbal Cálix, columna 26 de noviembre.

Una de las de las preguntas más comunes que me toca enfrentar desde que nos involucramos en esta cruzada por combatir la corrupción y la impunidad es ¿Qué hacemos para mejorar nuestro país? ¿Dónde comenzamos para obtener los resultados de forma más rápida y eficiente?

A continuación les detallaré información de nuestro análisis, acompañado de la experiencia personal como legislador más el contexto que experimentamos todos los hondureños en este momento.

La historia – El poder del estado donde se originan todas las actividades de gobierno es el Poder Legislativo. No fue casualidad que en 1789, cuando EEUU elaboró por primera vez en la historia una constitución escrita con el objetivo de establecer una democracia representativa bajo el imperio de la ley, que su primer artículo se refiriera al Congreso.

La secuencia de los primeros tres artículos en esta constitución es la siguiente:

  • Artículo 1 – El Poder Legislativo (El Congreso que hace leyes)

  • Artículo 2 – El Poder Ejecutivo (El Presidente que ejecuta las leyes)

  • Artículo 3 – El Poder Judicial (La Corte Suprema que aplica las leyes)

Esta secuencia denota que todo “arranca” en el poder legislativo y esto se respalda con la Teoría de Soberanía en la cual el pueblo como soberano, la ejerce por medio de la representación de sus diputados en el Congreso Nacional, quienes tienen el monopolio y la autoridad exclusiva de hacer leyes. De igual manera La Práctica de Gobierno nos muestra que sin un Congreso que hace leyes, ni el Presidente, ni la Corte Suprema pueden realizar sus funciones. En términos prácticos las actividades de los otros dos poderes del estado se derivan de la autoridad primordial del Congreso de hacer las leyes.

Ya tenemos la perspectiva histórica, ahora veamos la perspectiva actual en Honduras.

Los índices de judicialización en nuestro país son de apenas del 6 por ciento, pero ¿Quién elige a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia?

Los niveles de impunidad en nuestro país son de los más elevados del mundo ¿Y quién elige al Fiscal General, al Adjunto y al Procurador General?

Los funcionarios de gobierno constantemente hacen festín con los recursos públicos ¿Quién elige a los Magistrados del Tribunal Superior de Cuentas?

A todas estas preguntas, la respuesta es el CONGRESO NACIONAL.

La Teoría de Soberanía nos indica que el orden de prioridades de un Diputado debe ser su País, Su Departamento y por último su Partido Político, pero en mi experiencia como Diputado pude entender que las prioridades en las tomas de decisiones del Congreso de Honduras, parecían ser el Partido Político, el dinero, el interés personal y por último el país.

El Congreso Nacional tiene en sus manos el poder de cambiar el rumbo de nuestro país, pero para que esto suceda se deben cumplir al menos, las siguientes condiciones:

La Ciudadanía debe conocer la importancia del Congreso – El Congreso es primero porque es la base de una democracia representativa. Pero en Honduras, lo primero en importancia no es lo primero en la mente y atención de los ciudadanos. Esta brecha entre lo “más importante” y “la falta de enfoque popular en lo más importante” es la raíz los fracasos principales del sistema democrático representativo en el país.

La elección de diputados debe separarse – Desafortunadamente al Congreso Nacional no llegan las personas más calificadas, y peor aún, no llegan ni siquiera los que tienen más votos. Debido al enfoque mínimo en los diputados, el día de elección los votos se cuentan al final de la jornada, muchas veces de madrugada y los niveles de manipulación en la mesa receptora y en el Tribunal Supremo electoral, son impensables para cualquier otro país del mundo.

Nunca voy a olvidar cuando la Junta Directiva del Congreso decidió realizar una sesión a puerta cerrada, ya que teníamos en agenda discutir una reforma a leyes de lucha contra el narcotráfico y un diputado me dijo “Yo no entiendo para que lo haremos a puerta cerrada, si los narcotraficantes los tenemos acá adentro”… así es mis lectores, ese es el tipo de personas que llegan a nuestro congreso.

La ley Orgánica del Congreso debe cambiar – No existe en nuestro país una ley más dictatorial o antidemocrática que la ley orgánica del poder legislativo. En la “Hemorragia Legislativa” del 2013 se aprobó esta ley que le da poder absoluto al presidente y la junta directiva. Estos poderes van desde la decisión de qué proyectos de ley entran en agenda del pleno, quienes integran la comisiones y hasta a que diputados suplentes se le paga su salario, lo cual puede ser utilizado como método de extorsión al mejor estilo “gangsteril” que la historia haya conocido.

Para que el gobierno trabaje bien debe arrancar bien, para que el Congreso trabaje bien debe integrarse por las personas correctas y para que estas dos condiciones se cumplan la ciudadanía se debe involucrar.

Este involucramiento ciudadano debe trabajar bajo la premisa que “Lo primero en importancia es lo primero en enfoque” por lo tanto, El Congreso Es Primero.

DIOS BENDIGA HONDURAS

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