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La cultura del «hombre y mesías» por Aníbal Cálix

Les puedo apostar que en innumerables ocasiones y en todo tipo de instituciones, ustedes han escuchado la frase “Eso solo lo puede aprobar el hombre” “hay que preguntarle al hombre” “Acá no se hace nada sino lo autoriza el hombre” o las frases de los funcionarios “Por instrucciones del Presidente de la República estamos atendiendo a los afectados” “ Por instrucciones del Presidente solucionaremos ese problema” “Por instrucciones del Presidente estoy barriendo la oficina” y aunque nos cause risa, esto es el diario vivir de muchos que están sometidos a denigrarse ante los medios de comunicación, ya que si usted como funcionario necesita que el Presidente le dé instrucciones para que cumpla con sus responsabilidades, su profesionalismo está en tela de duda.

Cada vez que escucho este tipo de manifestaciones, recuerdo el consejo que me dio uno de los mejores consultores que he conocido durante mi vida – El mejor gerente es aquel que aunque no esté presente en la empresa, las cosas funcionan igual que cuando está presente

Pero más allá de lo trillado y vacío que pueden sonar estas frases, lo que denota es la falta de solidez institucional que tenemos en nuestro país. A nivel empresarial o sector privado esta costumbre crea lentitud operacional que al final tendrá repercusiones contra “El Hombre” ya que probablemente él es el dueño y sus ganancias serán afectadas, pero en el ámbito político y del sector público, las repercusiones serán para todo un país que verá imposibilitado su crecimiento debido a que no podrá contar con el aporte de la mayoría.

Cabe mencionar que el problema se acentúa cuando esta subcultura se encuentra con una persona con personalidad mesiánica, ya que el resultado es un total retroceso en la solidez institucional y por lo tanto en la democracia.

Cuando se tiene una personalidad mesiánica se crea un estilo de auto-absorción antidemocrática que domina el accionar de la persona. “Los Mesiánicos” creen que están aquí—a menudo seleccionados por un poder superior como Dios o el destino—para dirigir, guiar y salvar al resto de nosotros debido a que poseen la capacidad de liderazgo superior combinada con una habilidad especial para saber lo que es verdadero y correcto. Este tipo de personas usualmente presentan las siguientes características:

1. Dominante: demandan que la gente les siga y hagan lo que dice—después de todo, él es El mesías.

2. Personalización: dificultad para ver la causa u objetivo como algo separado de sí mismos—después de todo, él es mesías, lo que es bueno para él es automáticamente bueno para la causa y para el resto de las personas.

3. Victimización: verse a sí mismo como la víctima de malas o ingratas personas—después de todo, sólo la gente mala o ingrata se opondría o no estaría de acuerdo con el Mesías.

4. Nunca Equivocado: difícilmente admiten o consideran que pueden estar equivocado—después de todo, el Mesías posee la verdad.

5. Pensamiento Cerrado: no abierto a recibir nueva información que puede terminar en contradicción con lo que creen—después de todo, ellos no creen que los buenos datos, múltiples perspectivas y análisis imparciales son la respuesta; creen que ellos son la respuesta.

6. Centro de Atención: dificultad de trabajar en silencio o detrás de las escenas para lograr los objetivos—después de todo, ¿de qué sirve ser un Mesías si las personas no reconocen tu importancia fundamental y te aclaman?

7. Promueven re-eleccionismo: El Mesías soy Yo, en este momento no existe nadie más que pueda cumplir la misión de llevarnos a la tierra prometida, por lo tanto me quedare en el puesto hasta que yo mismo lo decida… y eso es lo mejor para “Mi pueblo”

Alerta: Hay algunas personas que pueden mantener su pensamiento mesiánico y muchos de las características mesiánicas de su personalidad en gran parte ocultos hasta que obtengan el poder. Si quieres conocerlo de verdad, dale un poco de poder.

Desafortunadamente en nuestro país se da y se crea en los “líderes y Caudillos” esta cultura mesiánica con demasiada frecuencia. Las personas alrededor de los líderes contribuyen a esta situación para crear poder para ellos mismos, todo bajo la premisa que si centramos poder en una persona y nosotros estamos cerca, eso es poder para mí.

El problema es que si analizamos la historia, ningún país se desarrolla si no tiene un fortalecimiento institucional, ningún país se desarrolla si la toma de decisiones está centrada en una persona y finalmente, ningún país se desarrolla si no utiliza la sabiduría de las mayorías.

El manejo tradicional de la política y el estado, nos ha llevado mal intencionadamente a creer que la persona es más importante que la institución, y digo mal intencionadamente porque esto nos ha impedido visualizar la importancia del Congreso Nacional, la importancia de los procesos de toma de decisión y la importancia del empoderamiento de las personas en los diferentes tipos de instituciones.

Con el objetivo de mejorar nuestra democracia, los ciudadanos debemos aprender a identificar las acciones y la diferencia entre una persona con personalidad democrática y una con personalidad mesiánica.

Los ciudadanos debemos aprender que un verdadero líder nunca dirá que él es la solución sino solamente una contribución.

DIOS BENDIGA HONDURAS

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