DIARIO LA REPÚBLICA HONDURAS
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Los migrantes: en la búsqueda de la libertad. Por Ary Ávila.

“La libertad no da la felicidad a las personas, simplemente las hace personas”. Autor desconocido.

La libertad puede ser definida de diferentes maneras, pero podríamos resumir que es actuar por tu voluntad, respetando los derechos del prójimo. Hay diferentes tipos de libertades como la libertad de asociarse con quien usted quiera, en función de ideologías, tendencias, instituciones, etc. La libertad de culto, o de seguir y practicar, o no formar parte de una religión. La libertad de elección, o de tomar tus propias decisiones, la libertad de expresión, la libertad de movimiento (la cual es coartada por los Peajes) y la libertad de opinión. Podremos hablar versos y párrafos sobre la libertad, sobre su sabor, sobre la lucha por ella, pero quiero aprovechar este espacio para hablar de la libertad que engloba a todas las antes descritas: La libertad de soñar y perseguir tus sueños.

Cuando hablo con mis amistades sobre la pobreza, les recuerdo que el nivel de pobreza alcanza el 67% de la población. Pero para muchos, los números son números y nada más. El 67% de la población representa un número de alrededor de 6 millones de hondureños, y para hacerles conciencia de lo que significa eso, les digo que imaginen 177,000 veces el Estadio Nacional lleno… y vaya, que shock te puedes llevar con esos números. Si nos impacta un singular niño de la calle que vive en miseria, oliendo humo de diesel, sufriendo humillación y hambre a diario, no nos imaginemos que solo en Distrito Central hay más de 400,000 niños en la calle, sin hogar, sin una familia funcional… sin libertad.

Podríamos decir que los pobres tienen libertades, de asociación, de expresión, de movimiento, etc. pero ¿y la libertad de ser feliz? Todos los humanos soñamos, y los 6 millones de hondureños pobres también se despiertan todos los días con sueños, sueños que no pueden alcanzar. Y no es que no pueden alcanzar porque son “holgazanes” o porque “su pobreza es mental” como han dicho algunos nacionalistas…

La mayor parte de lectores de este diario digital por lo menos tiene un dispositivo electrónico para leerlo, por lo menos sabe leer y por lo menos tiene ese hábito, por ende, asumiré que muchos cumplieron con alguna o algunas metas académicas, metas profesionales, metas personales. Dentro de cierto grado tenemos libertad, libertad de usar las herramientas que poseemos para buscar la libertad, libertad de expresarnos, de perseguir sueños.

Es seguro que en muchas comunidades pobres en Honduras hay padres que anhelan que sus hijos salgan de la pobreza, que estudien, que se gradúen, que tengan un oficio digno y que sus nietos puedan superarse. ¿Pero qué tan posible es esto cuando la necesidad de comer supera la de estudiar? ¿Cuándo un niño o niña tiene el sueño de construir edificios como ingeniero civil pero no puede ni llegar a la escuela primaria? ¿Cuándo un niño/niña quiere expresar sus sentimientos en una pintura, o a través del arte, de la escritura, pero es matada? ¿Cuándo una madre quisiera tener una empresa de comida con sus hermanos, pero es extorsionada? ¿Mis hermanos hondureños son de verdad libres? ¿Cuándo un niño quiere ser futbolista y es reclutado por las maras? ¿De verdad son libres para alcanzar sus sueños?

Cuando el “sistema” no puede proveer las herramientas y el ambiente para que los hondureños sean felices y libres, estos buscan otros escapes, aunque sea para comer… para algunos, es el crimen organizado, otros el narcotráfico, las maras y la delincuencia, otros buscan sueños detrás de otras fronteras, por eso, que no nos extrañe el éxodo de la Caravana de la Dignidad.

Lo que busco en mis líneas es expresar el sentimiento de empatía y solidaridad hacia nuestros compatriotas hondureños que no encontraron la posibilidad de perseguir sus sueños en su propio país, los que tuvieron que abandonar todo lo que conocían en busca de la felicidad, en busca de la libertad. Hermanos y hermanas, los políticos nos han fallado, pero les prometo que hay miles de hombres y mujeres comprometidos por devolverles la libertad de soñar. Debemos castigar a los corruptos, para liberar mi madre patria de los tentáculos de los que nos quitan la libertad.

Es vergonzoso que, ante la búsqueda de la libertad de los hondureños, el gobierno responda como está acostumbrado, con violencia y gas lacrimógeno, el presidente de Honduras no representa a los hondureños, no es solidario, no es más que un cobarde.

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