DIARIO LA REPÚBLICA HONDURAS
Columna La República

Mujer Hondureña. Por Larissa Barahona.

Cada 25 de enero, es celebrado el día de la mujer en Honduras. En esa fecha es  conmemorada la jornada histórica, que significó la primera conquista política de las mujeres hondureñas, cuando fueron reconocidos sus derechos políticos.

A través del Decreto N° 29 del miércoles, 26 de enero de 1955, publicada en La Gaceta no. 15503, durante el gobierno del Dr. Julio Lozano Díaz, las mujeres en Honduras, fueron habilitadas para ejercer el voto.

Incluyó los artículos 4 y 5, para que las mujeres pudieran votar (optativamente) para la elección de representantes a la Asamblea Nacional Constituyente.

Es decir, en enero se celebra, la consolidación de los derechos políticos y sociales  de las mujeres y que podemos ejercer nuestra decisión política y ser parte fundamental de la elección de autoridades.

Derecho que, no hace más de medio siglo, pertenecía solo a los hombres.

Es por esa razón, que muchas mujeres no deben sólo aceptar flores o invitaciones a comer, como parte de la felicitación, sino hechos que confirmen cada año, la inclusión y participación de mujeres tomando parte activa de las acciones políticas.

La participación de las mujeres hondureñas en las decisiones, es de suma importancia porque son, además de la mayoría de la población, el alma de este país, el fundamento de cada  familia, el pilar de sus hijos, el sostén de muchos hogares.

En Honduras la población femenina es mayoritaria según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) las mujeres alcanza una población de 4,622.916 en tanto los hombres 4, 389,313

Las mujeres hondureñas se caracterizan por muchas virtudes, talentos y habilidades.

Mujeres hondureñas destacadas en la academia, periodismo, en las letras y artes, en la política, en diferentes ámbitos profesionales y oficios que han contribuido a la democracia del país.

Puedo mencionar muchas mujeres hondureñas talentosas en otros espacios, y no quiero dejar pasar la oportunidad de mencionar algunas que sin duda alguna han inspirado mi vida, mi madre Paulina Fuentes; en su juventud fue una mujer con una belleza inigualable, trabajadora, modesta, con gran corazón, fuerte, valiente y ejemplo de la mujer resiliente.

Kay Valle; escritora y poeta, emprendedora, soñadora, dulce como la miel y dura como el acero. Ana Fortín; su disciplina y determinación inspiran como su fuerza en la natación. Berta Cáceres, Jeannette Kawas, Lucila Gamero de Medina.

Haré mención de una mujer que no es hondureña, pero residió en nuestra querida Honduras, es de origen dominicano y sin duda alguna me inspiró, Flor Rojas abogada, madre de  cinco mujeres exitosas, su elegancia que la define, combinada con la entereza para defender los derechos de los desamparados.

Actualmente es Directora Ejecutiva en el Instituto Nacional de Migración de República Dominicana.

Última, pero no menos importante la mujer de tierra adentro, la mujer campesina, que ara la tierra y lleva en su espalda la carga, la mujer vendedora que se distingue por el delantal en las aceras, vendiendo tortillas, baleadas, burritas, avena y café, las mujeres emprendedoras que sueñan.

A las emprendedoras que a veces les va bien, y otras que deberán seguir intentándolo, porque la familia depende de su tenacidad, que la impulsa aunque ya no hay fuerzas para seguir.

De la que sufre violencia, humillaciones y golpizas, que sabe que al día siguiente debe velar por su familia, algunas con una lágrima en su rostro, otras con una sonrisa dibujada para disimular lo cotidiano.

De las que deambulan por las calles, curtidas de desesperanza, y las que llevan simplemente el dolor en lo más profundo de su corazón, porque a veces es así, se crean muros para seguir adelante.

Las mujeres en Honduras corren un alto riesgo, la mayoría de las mujeres sufren acoso en las calles, acoso sexual en el ámbito profesional, violencia doméstica, violencia psicológica, violencia económica, violencia física hasta llegar al femicidio.

De acuerdo al Código Penal vigente, se incurre en el delito de femicidio, el o los hombres que dan muerte a una mujer por razones de género, con odio y desprecio por su condición de mujer.

Según el Observatorio Nacional de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (ONV-UNAH), en 2016 fueron 488 decesos y en 2017  388 muertes, el número de femicidios disminuyó a 100 casos.

Las cifras que acompañan la violencia contra la mujer, seguirán siendo negativas mientras sigan ocurriendo.

Hay pocas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que brindan apoyo a las madres y familiares víctimas de feminicidio.

Las mujeres hondureñas tenemos un desafío, como seres humanos, como mujeres, como luchadoras y defensoras de nuestros derechos, cada una en nuestro espacio, desarrollando y potenciando nuestras habilidades y talentos.

Ser mejor cada día, no por demostrarle al mundo que lo podemos hacer es porque nacimos con el don, y ese regalo debe de ser transmitido para que seamos luz, reflejo en nuestro entorno, empoderarnos de nuestros talentos.

Las mujeres hondureñas tienen mucho que dar a nuestro país, a nuestra gente, a nosotras mismas, somos semilla en tierra fértil y nuestro fruto será parte de la historia de una Honduras renovada, próspera y desarrollada.

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