“¡Oh! ¿y ahora, quién podrá defendernos?” Reflexiones para Honduras. Por Ismael Zepeda Galo.

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Sin temor a equivocarme todos hemos escuchado la frase del titular, y sabemos su procedencia. Es del gran actor, cómico y productor mexicano Roberto Gómez Bolaños, conocido por Chespirito. Sus programas arrancaron risas, lágrimas, afloraron varias reacciones, algo concerniente al tema a referirme; Honduras y sus políticos. Actualmente es de conocimiento nacional e internacional que estamos en apuros, agravándose la corrupción, impunidad, desigualdad, pobreza, desempleo, violencia, un deterioro de un sinnúmero de indicadores sociales y económicos que a pesar de la ilusión que nos tratan de vender; la realidad despedaza cualquier cifra oficial. Indicadores que, siendo realistas, se han mantenido flotando por décadas (posiblemente desde siempre). Pero sin duda, ahora estamos peor que nunca (algo debatible dependiendo la perspectiva, sobre todo las posturas ideológicas, políticas, etc.), por eso la gente huye en Caravanas; no tienen nada que perder, ya la esperanza de un cambio positivo lo significa todo.

No obstante, así como en la serie televisiva del Chapulín Colorado, donde emana la frase del titular, nos preguntamos de manera recurrente ¿quién podrá defendernos? Lo que en ocasiones imaginamos a un superhéroe de la franquicia Marvel Comics o DC Comics, rescatando a la amada Honduras. Superhéroes sin miedo a nada, con poderes sobrehumanos, heroicos hasta la muerte, sin piedad contra sus enemigos, incorruptibles, anteponiendo la lealtad, el respeto, amor, etcétera, como; Superman, Thor, Batman, Iron Man, entre otros… a veces los hondureños idealizamos a esos superhéroes en políticos -algunos más pendejos, en políticos partidarios- otros, imaginando a los gringos vestidos del Capitán América en su simbolismo más representativo ahora, porque antes era el Tío Sam.

A pesar que las características anteriores, no la cumplen los políticos hondureños (igual los gringos, por cierto), esperemos que griten -por lo menos- ¡Yo!… aunque en momentos de la negociación no contábamos con sus astucias, porque sus movimientos están fríamente calculados.

Los políticos no son implacables con sus enemigos, al final son cortados con la misma tijera. Más allá de pelear contra el mal, parece que conspiran en alguna guarida de algún villano para alguna fechoría. Más que héroes, son antihéroes, donde el amor al prójimo no existe, más que prójimos tienen aliados o seguidores, muchos ciegos por la estupidez, complicidad, interés de grupo, falta de formación o simple hecho de ser engañados para vivir exaltando una figura; líder político. Algún día abrirán los ojos, o sólo que hayan nacido ciegos… contra eso, la muerte es la solución, inducida o natural.

Honduras no tiene superhéroes de Marvel o DC Comics. Sin embargo, puedo asegurar que tiene héroes como el Chapulín Colorado. Que mueren de miedo, aún así siguen adelante; que no salvan a la doncella en apuros, si no a la gente común y corriente; que no tienen superpoderes, si no un salario mínimo; que su ego no es de acero, su sencillez y humildad rompen cualquier perjuicio y prejuicio; que no busca reconocimientos por hacer todo solos, si no que buscan la colaboración; la conciencia, y ponerse en los zapatos del perjudicado es su principal arma; en su pecho llevan un corazón, no tiene marcado la CH -de Chapulín-, si la H de Honduras… porque el Chapulín resuelve los problemas en compañía -cooperativismo- de los afectados, eso lo vuelve diferente, en cambio, otros quieren una estatua en el Parque Central. Parafraseando a Paulo Freire; en ocasiones el que desea liberar al oprimido, se quiere convertir en opresor después.

Los verdaderos héroes de Honduras son usted, ustedes, yo, ellos, nosotros, él, ella, los que, aunque no diciendo ¡Síganme los buenos! Un hijo, un esposo, una esposa, un primo, una madre, un padre, tío, un amigo, un empleado, un vecino, un jefe, compañero, estaría dispuesto a seguir. Porque hay conciencia por temor hacer algo que no nos gustaría que nos hagan. Aunque la maldad esté ganando escondida en diversas formas y, sin duda, ahora, los malos son más. Ha llegado el momento de mostrarnos, con o sin capa, no tenemos chance de cambiarnos en una cabina telefónica; los héroes están, hasta en la Honduras de allá.

Es necesario que en nuestro escudo se encuentre los valores éticos y morales marcados con oro. Esos héroes no necesitarán de héroes de apoyo -Robin para Batman, por ejemplo-, porque no seremos héroes comunes, tendremos un ejército de otros héroes que buscan la comida para sus hijos, que aman a su prójimo, que perdonan y tiene misericordia, que anhelan el desarrollo de Honduras, que odian la corrupción y la impunidad, pero sobre todo que no necesitan el reconocimiento de héroe, porque ya lo son…

Estaremos este viernes 29 de marzo, a las 530 pm frente al Hospital Escuela en Tegucigalpa. Lleva tu antorcha, tu linterna, tu bandera, lleva tu voluntad para cambiar a una mejor Honduras.

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